domingo, 14 de diciembre de 2008

UN ATENTADO A LA SALUD PÚBLICA SOBRE RUEDAS


¡¡¡Hola a todos y todas!!!

Antes de comenzar a escribir las siguientes líneas, quiero dar un saludo caluroso a todos los lectores de www.fotoquinta.cl, medio a través del cual es posible informarse adecuada y oportunamente de todo el acontecer noticioso de nuestra fértil Provincia de Quillota. Además, y a modo de inaugurar este espacio, quiero saludar al Equipo que ha hecho posible mi presencia en este medio, a los Señores Héctor Tapia y Óscar Delgado, mis más sinceros parabienes y elogios a vuestra gestión.

Y comenzando con mi labor, en la presente columna, quisiera comentar una breve situación que experimenté recientemente. En uno de mis tantos viajes a la ciudad de La Calera, y durante el transcurso de la marcha pude notar con sobresalto como un microbus del recorrido Quillota/Calera de Empresas Limequi manifestaba un muy mal estado de mantención. En más de una oportunidad pude percatarme de que al momento del arranque de motor, la máquina expelía una horrible y contundente nube de humo negruzco, lo cual representa un “Atentado a la Salubridad Pública. Menos mal que no alcancé a situarme del costado del tubo de escape de aquél vehículo, ya que de lo contrario me habría visto afectado por aquellas terribles emanaciones de gases.

El punto no es sólo mi asombro ante tamaño incidente, sino la proyección del daño que el mal estado de la locomoción colectiva puede ocasionar no sólo al medioambiente, sino a los mismos transeúntes y conductores. Por lo mismo, si le echamos un vistazo a lo que dice nuestro marco legal, tanto en el ámbito de la salud pública, así como de la normativa medioambiental, esta situación se encuentra penada por la Ley, ya que infringe un daño severo al ecosistema y la salud humana y animal. Sino cabe preguntarnos, qué efectos habría tenido esa temible nube de humo sobre un ciclista, sobre una mujer embarazada, sobre un niño, sobre una persona enferma… Y lo más terrible de todo, es que el/los responsable/s quedan en un total anonimato, ya que el vehículo sigue circulando, y no vuelve atrás para reparar el daño causado.

Al observar este tipo de situaciones, las cuales pasan impunes por la vía pública, me pregunto si realmente se aplica una fiscalización severa al respecto de parte de los inspectores municipales; si realmente al momento de la revisión técnica este tipo de situaciones son sopesadas técnica y profesionalmente de forma adecuada y pertinente; si los dueños de las micros se interesan realmente porque sus máquinas se encuentren en el mejor estado posible, a fin de brindar un buen servicio por el cual cada uno de nosotros paga.

El que se den este tipo de situaciones – incómodas y de mal gusto, por cierto – es además una grave falta de respeto para la vida en comunidad; ya que transgrede nuestro propio espacio, el que con tanto sacrificio construimos a diario, y que la gran mayoría de los habitantes nos preocupamos por cuidar y respetar, a fin de asegurar el respeto efectivo a las libertades públicas y el derecho de cada uno de nosotros a vivir en una sociedad que asegure normas de convivencia efectivas, que posibiliten el entendimiento sobre la base de la razón y el derecho.

Es menester que cada día se vaya tomando conciencia acerca de la importancia de tomar las medidas necesarias para que situaciones como la comentada anteriormente no se repitan, y que cada ciudadano tome conciencia activa de que el servicio que se nos entrega a través de cualquier medio lo estamos pagando, por cuanto éste debe ser de la mejor calidad posible, ya que el mercado no es el fin último y ordenador supremo, la calidad del servicio pesa en la valoración que como consumidores debemos hacer al momento de elegir uno que otro servicio, y es por esto que el oferente debe percatarse de la buena calidad del producto o servicio que ofrece; y en este caso, el dueño del microbús contaminante al que he hecho referencia en mi nota (LB 26-76), si tiene conciencia de que con mantener en buen estado su vehículo contribuirá a la calidad del servicio, y de paso a no perjudicar a terceros, estaremos dando un gran paso hacia la construcción de una sociedad más justa y realmente solidaria, evitando de paso que este tipo de situaciones grotescas vuelva a repetirse.

Atentamente

FRANCISCO FLORES DÍAZ

Asistente Social y Gestor Cultural